Avivando la llama
En medio de la noche que iba descendiendo la temperatura, solo habia un Lugar donde estar..al lado de la fogata. Las manos estaban congeladas y la única forma de que se calentaran era colocándole cerca del fuego y alli estábamos todos los que fuimos a la aventura..pero cuando el fuego iba bajando, siempre una persona lanzaba un nuevo pedazo de madera, eso hacia que el fuego renaciera, que su crepitar se oyera más fuerte..pero qué pasaría si nadie hubiera aviva el fuego, si los guías no buscaran en el día leñas?.. las llamas se irían apagando suavemente, pero se reduciría solo a cenizas. La vida es eso una eterna fogata, que hay que alimentarla, atenderla y mientras más personas se acerquen y nos acompañen, más acogedor será el ambiente. Las amistades, relaciones familiares, de trabajo, de pareja , hay que mantenerse avivando la llama. Hay que día a día echar la leña para que no se apague, en cambio en gratitud ella nos dará calor y abrigará en las noches de frío y con su esplendor nos enseñará la simpleza de la vida.
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